El club de la lucha

El otro día releía algunas páginas marcadas de “El club de la lucha” de Chuck Palahniuk:
“Hay un tipo de mujeres y de hombres jóvenes y fuertes que quieren dar sus vidas por una causa. La publicidad hace que compren ropas y coches que no necesitan. Generaciones y generaciones han desempeñado trabajos que odiaban para poder comprar cosas que en realidad no necesitan”.
Automáticamente me recordó una frase de una letra de Sex Pistols, que decía más o menos: “…tu sueño de futuro es una lista de la compra…” Siempre una maldita lista en la que lo único que cambian son los deseos, las preferencias de la edad.
No es suficiente con ver o leer las noticias, la literatura, la música, están llenas de frases que dan que pensar un poco. Y no me refiero a lo actual, de hoy mismo, los refugiados sirios y las actitudes en favor y en contra de otras personas y gobiernos. No, la humanidad siempre está de actualidad, siempre vigente…reinventándose dentro del mismo molde lleno de suciedad e imperfecciones, aunque eso no quiere decir que el contenido del molde, el pastel, no pueda ser apetitoso. Es la eterna paradoja de nuestra esencia humana, las cualidades beatíficas y las maléficas mezcladas a ojo de buen cubero; así los resultados, aunque parecen idénticos, nunca son iguales. Queda el factor sorpresa, lo imprevisto, el sabor.
Conocí el libro de Palahniuk, buscando uno de su maestro de escritura Tom Spanbauer. No lo encontré y elegí el de su discípulo. Están clasificados como pertenecientes a la escuela minimalista, ó ”escritura peligrosa” como la define Tom. Es un libro que me gustó, sorprendente, narcótico por momentos, embriagante, anárquico, muy superior a la película:
Lo que posees acabará poseyéndote”.
Tienes que considerar la posibilidad de que a Dios no le caes bien”.
Todos estamos hechos de la misma materia orgánica en descomposición”.
Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar”.
De Spanbauer buscaba “Lugares Remotos”, su primera novela, por la temática relacionada con los nativos americanos, pero no la encontré. Posteriormente he leído “El hombre que se enamoró de la luna”, en el que algunos ven similitudes con algunas etapas de la escritura de William Faulkner. Me quedo con “el club…” y su rudeza o realismo sucio.

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